Idus de Marzo

.
.
.
Ella leía algo de Nietzsche
atenta como leen en las películas
una serie de golpes sin comerciales.
Movía la boca, musitaba "gente"
una despedida en voz baja.
Yo intentaba encuadrar una foto
con esa luz difícil de la tarde
si quedaba clara - la imagen - saldría movida
si era quietud lo que buscase
- la bella inmovilidad de algunas cosas -
saldría oscura, sin matices.
Hubo un momento breve donde miró.
Fui como un sujeto de laboratorio
ajeno en todo, un primer plano:
Ella. El resto fuimos un bokeh pendiente;
la relación entre la abertura y la velocidad del tiro,
la distancia focal y sus ojos, estando lejos.
Todo era un ejercicio en perspectiva
como la tira de prueba y manuscritos
el error y las consecuencias
desenfoque y fe de erratas
de editorial pequeña
que pone "Fuerza" en donde iba "Energía"
"Flor" en vez de "Cala"
la mala traducción manosea la palabra
amor y la transforma
de modo que al lector no signifique nada.
Estoy seguro: disparé al mismo tiempo en que ella
y nos encontramos sabiendo que lo leído no es verdad
y el amor no dura para siempre.

Sin Título

.
.
.
Obsidiana astilla corazón
un culto es necesario
la roca sirve como fecha/bisturí
lo negro depende del corte
vidrio volcánico
esdrújulo
ígneo de silicatos
difusión atómica
lava altamente viscosa y polimerizada
puede llegar oscura al arco iris.

Sin Título

.
.
.
Como un documento en blanco
paralelo de una hoja vacía
escribe: “Mantis”
y con ello rompe la unidad.

Cópula desde el ocaso, redacta
el macho: esperma y muerte
la hembra: Cronos y destino.
.
.
.

Sin Título

.
.
Hay situaciones tan Ginsberg
tan Carver donde una mancha blanca destaca
en el borde de una solera tan Antin
con pasto sistólico, abundante
dos colillas marcan el tesoro de un niño
todos los meses menos ese son tan crueles
porque el chiquillo busca y no encuentra
lo bello de ser un cachorro de tigre
no conoce aún lo poderoso del metal
llora cuatro minutos treinta tres segundos
lo que dura lo eterno del silencio
la pérdida marca más profundo
cuando su madre llama y él obedece.

Sin Título.

Graciosos tejidos se unen
en pared blanca con relieve
de un liceo fiscal, de excelencia
un político, de ochenta y algo
habla de cambios, austeridad
Es opus dei, diez hijos
su hermana se tiñe el pelo,
con setenta, californiana,
pide que escuchen a su hermano.
Los alumnos, asoleados,
dos, en una rúbrica
miran, no entienden nada.
En la pared, los tejidos, piensan
que el destino tenía que ser otro.

Sin Título

.
.
.
Parabienes en cada dedo/humedal
consistencia-falange de un lirio.
Te arropo con urgencia/hay pena
corazón, hay rabia. Hay urgencia te escribí soy bueno/soy de los que cubren.



De los tres bulbos/flor[amor] hoy no hay ninguno.

Sin título.

.
.
.
Abrazo/corazón
el oído en el pecho
más de cien pulsiones: alegría,
producir aún algo en el otro.
Es cierto: no acaba, amor,
no. El viento huele ocre.

(Hay una historia con el viento Aurora y hojas y vidas y en ella andamos sin saber el nombre de la cosas, en ella despiertas y sonríes y con eso todo cobra sentido:

......................................Escribir un mar
.........que no conoce quietud
.............entre tu pelo

la historia se crea sobre la marcha, hay colores rojos, flores, un rincón de piel que te avergüenza pero que amo y posiblemente sea la suma de todo lo que amo de ti. La imperfección de la raíz que da vida a lo bello)

Tú duermes.

Sin Titulo.

.
.
.
La forma en que ordenó la biblioteca era en parte un espejo de como ella veía al mundo. Tomó por ejemplo todos mis volúmenes de autores latinoamericanos y los distribuyó de tal manera que pudieran concordar con hechos que marcaron su vida. Quiroga, de niña y lo espantoso que puede ser un almohadón de plumas - Recordaba a su vez a Poe con él, al inexorable latir delator, a Alfonsina y el mar, me diría después - Puso a Cortazar en un lugar central, como el corazón, porque al igual que muchas también se creyó la Maga, decía mientras sonreía con el cuerpo. Reconoció no saber mucho de García Márquez y por lo mismo quedó al final, junto a un volumen perdido de Macedonio Fernandez y justo por delante de un libro de poesía de Braulio Arenas. No le gustaba la poesía recalcaba, los poetas mienten y lo peor es que lo hacen de manera bonita, de esas que da gusto saber mentira. Los poetas no deben saber amar de verdad. Extrañamente se cuela un volumen de Neruda dentro de lo que debería ser su sección favorita: "Me enamoraron con Neruda, y concuerdo con lo de las mozas robustas" me remató una vez como un K.O dentro de una de nuestras cotidianas pequeñas discusiones. 
Baldomero Lillo se enmarca de manera anecdótica dentro del cuadro, quizás no lo sabía pero es uno de mis autores favoritos, o quizás lo sabía y por eso lo dejó en la parte que representaba el cariño para ella. Sonrío pensando en eso. Estás sonriendo Rulfo me decía, Juan Rulfo, ven para acá y hazme el amor. Soy un caballo. Ven y convérsame Rulfo, convénceme. Ponme algo de jazz y sírveme un trago, quiero sentir "Le Diable au corps". Deja de fumar que eso te va matar Juan. Te matará y yo después te voy a extrañar tanto. Y me lo decía de esa manera urgente con que se demuestra todo no solo en la frase, sino que se habla con el gesto y con los ojos. Debo reconocer que eso es lo que más extraño. La forma que tenía de poner mi vida dentro de una hoja. 
Al final de cuentas no fue el cigarro el que me mató, nada me ha matado aún mientras ella lleva cinco años enterrada. Algunos se extrañan cuando digo enterrada en vez de muerta, porque para mi, para mis libros, ella tiene una linea de tiempo que se niega a extinguirse. Es entonces que tomo con delicadeza un ejemplar, lo miro como imagino debe mirarse lo importante que hay en el mundo y empiezo:

Capítulo 1


¿Encontraría a la Maga?

Sin Título.

.
.
.
Habíase un espacio entre nosotros
como el espacio que hay en los dedos
amor, líneas de las manos: huella 
de tronco, dobleces: sábana. Luz. 
Había conjetura inacabada y la luz luz luz
llámese luz amor a la penumbra donde estés, 
caballo / Aurora eres ahora
el reflejo ámbar que desde fuera trae
luz luz luz (ser yo) luz, entrar
tenue/profundo, por tus pliegues.

Sin Título

.
.
.
El hilo ínfimo del sol (Aurora)
trae un explotar rojo carmesí
las líneas horizonte marcan amor
como si nunca hubieran marcado.
En el olor: caléndula y ortiga

(te siento moverte e ignoras
tu parentesco con el calor)

y Aurora, despiertas
asumiendo sin saber: mis manos

Un rayo escapa entre nosotros
tan inseguro/anecdótico:

Un arrebol brilla sin saberlo.
top